Por Ricardo J. Gameroff – Managing Partner, Kreston BA Argentina
Cuando la primera quincena de enero se anunció la aprobación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, muchos lo leyeron como una noticia política o comercial. Yo lo leo distinto. Lo leo como CFO. Y desde esa perspectiva, este acuerdo no es un dato de contexto, es un cambio estructural que impacta directamente en cómo pensamos costos, márgenes, inversiones, riesgos y crecimiento.
No se trata solo de exportar o importar más. Se trata de que las reglas del juego para nuestras empresas cambian. Y, con ellas, cambia también nuestro rol.
¿Qué es lo que realmente está en juego?
El acuerdo abre un mercado de más de 700 millones de consumidores, reduce o elimina aranceles en una gran parte del intercambio y establece un marco de reglas más previsible para el comercio, la inversión y los contratos.
Dicho así suena macro. Pero si lo bajo a nuestra realidad diaria, implica algo mucho más concreto:
- Nuevos precios relativos.
- Nuevos competidores.
- Nuevas oportunidades de negocios e inversión.
- Nuevas exigencias de cumplimiento.
Como CFO, no puedo mirar esto solo desde el impacto comercial. Tengo que preguntarme qué cambia en mi estructura de costos, en mi flujo de caja, en mis riesgos regulatorios y en mi posicionamiento competitivo.
Riesgos y oportunidades
Lo primero que veo es el impacto sobre costos e inversiones. La reducción de aranceles a insumos, maquinaria, tecnología y equipamiento europeo puede mejorar de manera tangible la eficiencia operativa. En términos financieros, eso significa CAPEX más accesible, menor costo unitario y proyectos que antes no cerraban, ahora sí.
También aparece una oportunidad clara del lado de los ingresos gracias al acceso preferencial a un mercado grande, sofisticado y con poder adquisitivo. Para muchas empresas, esto puede traducirse en diversificación de la primera línea, generación de moneda fuerte y una menor dependencia del mercado interno.
Pero hay algo más importante y que es la previsibilidad. Un marco más estable vuelve a la Argentina más abierta a la inversión extranjera. Eso se puede traducir como joint ventures, alianzas estratégicas y operaciones de M&A. Y ahí el CFO es el actor central de crecimiento.
Ahora bien, el mismo acuerdo que nos da oportunidades también nos expone. La entrada de productos europeos con menores barreras implica más competencia. Si nuestra estructura de costos es rígida o nuestra productividad es baja, los márgenes se comprimen aún más.
Además, operar con Europa no es solo vender o comprar. Es cumplir estándares más exigentes como trazabilidad, regulaciones técnicas, contratos más sofisticados, compliance, ESG. Esto impacta en sistemas, procesos, controles internos y reporting.
Como CFO, sé que estos impactos no son solo regulatorios, son financieros también. Inciden en costos, riesgos, contingencias legales y en la valuación de la empresa.
Las preguntas que como CFO yo me haría hoy
1. ¿Tengo realmente una oportunidad de exportar… o solo una expectativa teórica?
¿Mis productos o servicios son competitivos en precio, calidad y volumen para el mercado europeo? ¿Tengo capacidad productiva, logística y financiera para sostener exportaciones regulares, no solo operaciones aisladas?
2. ¿Cómo cambia mi estructura de costos?
¿Dónde se reducen aranceles? ¿Qué insumos, tecnología o equipamiento europeo puedo incorporar con menor costo? ¿Cómo impacta esto en mis márgenes y en mis decisiones de inversión?
3. ¿Mi modelo de negocio resiste un mercado más competitivo?
Si mañana compito con productos europeos sin protección arancelaria, ¿qué pasa con mis precios? ¿Con mi rentabilidad? ¿Qué procesos tengo que optimizar para no perder margen?
4. ¿Estoy preparado para cumplir con los estándares que exige exportar a Europa?
¿Mis procesos, trazabilidad, certificaciones, contratos, compliance y sistemas de control soportan auditorías, due diligence y requisitos regulatorios europeos?
5. ¿Existen oportunidades de inversión, alianzas o adquisiciones ligadas a este nuevo escenario?
¿Mi empresa puede ser socio estratégico de un grupo europeo? ¿Debo evaluar joint ventures, adquisiciones o reorganizaciones societarias para escalar exportaciones o integrar cadenas de valor?
6. ¿Cómo se ve afectado mi flujo de caja y mi estructura financiera?
¿Cambian los ciclos de cobro y pago? ¿Necesito financiamiento de comercio exterior, coberturas cambiarias o una estructura de capital distinta para sostener operaciones internacionales?
Estas no son preguntas teóricas. Son decisiones que, bien o mal tomadas, definen si el acuerdo se convierte en una ventaja competitiva… o en una amenaza para los márgenes.
Lo que cambia en nuestro rol como CFO
Este acuerdo no nos convierte en especialistas en comercio exterior. Pero sí nos obliga a asumir un rol más estratégico.
Además de las tareas que tenemos en el día a día, pasaremos también a:
- Diseñar estructuras financieras internacionales.
- Evaluar riesgos regulatorios y contractuales.
- Liderar procesos de inversión, alianzas y M&A.
- Preparar a la organización para estándares globales.
En otras palabras, el CFO pasa a ser el arquitecto financiero de la competitividad de la empresa.
Palabras finales
Si miro este acuerdo con ojos de CFO, no lo veo como una noticia externa ni como un tema solo para exportadores. Lo veo como un cambio de marco que atraviesa la estructura financiera de la empresa, incluyendo sus costos, márgenes, inversión, riesgo, cumplimiento y crecimiento.
Para algunos, va a ser una palanca para escalar exportaciones y/o para acceder a insumos más eficientes y repensar su estrategia internacional. Para otros, va a ser una fuente de presión competitiva que obligará a revisar procesos, pricing y productividad. En ambos casos, no es una discusión teórica, es una agenda concreta de decisiones financieras.
Y ahí aparece una realidad que, como consultor, conozco bien: el impacto de este acuerdo no se gestiona solo desde lo comercial. Se gestiona también desde las finanzas, la contabilidad, los procesos y controles, los contratos, los impuestos, los riesgos y, sobre todo, desde la forma en que la organización ejecuta.
En Kreston BA Argentina podemos acompañarte a darle solidez a tu información financiera, preparar tus procesos para estándares internacionales y respaldar operaciones de due diligence. También trabajamos con CFOs en el rediseño de estructuras fiscales, el análisis de impacto arancelario, transfer pricing y la eficiencia tributaria en esquemas de exportación, importación o inversión. Y, como parte de Kreston Global, podemos ayudarte a conectar con contrapartes en Europa, ya sea que estés evaluando exportar, importar o buscar un socio comercial.
Si este nuevo marco te está llevando a preguntarte cómo proteger rentabilidad, cómo estructurar inversiones, cómo preparar a tu organización para estándares europeos o cómo encarar exportaciones o importaciones sin perder control financiero, vale la pena tener una conversación.



