Lejos de un parate, en el período pasado se observó un mayor número de operaciones, aunque de menor tamaño promedio, en un contexto más selectivo y fragmentado.
Por Ricardo J. Gameroff
Durante 2025, el mercado de fusiones y adquisiciones en Argentina mostró señales claras de reconfiguración. Lejos de un parate, se observó un mayor número de operaciones, aunque de menor tamaño promedio, en un contexto más selectivo y fragmentado.
Uno de los rasgos más visibles de este período fue el rol protagónico de empresarios locales, que avanzaron en transacciones estratégicas mientras muchos inversores internacionales adoptaban una posición de mayor cautela. No se trató de patriotismo económico, sino de ventaja informativa, tolerancia al riesgo local y mejor lectura del timing.
Este escenario fue recientemente analizado en el diario La Nación, que consultó a Kreston BA Argentina sobre la dinámica del mercado de fusiones y adquisiciones en el país. La conclusión fue consistente con lo que observamos en la práctica: 2025 funcionó como un año de transición, no como un rebote pleno.
Un mercado más selectivo
El nuevo ciclo de M&A se caracteriza por operaciones donde la estructura y el manejo del riesgo pesan tanto como el precio. En este contexto, se vieron transacciones medianas con foco estratégico, mayor atención a la valuación en entornos volátiles y un uso más cuidadoso de esquemas societarios y financieros.
Para muchos compradores, la prioridad dejó de ser “cerrar rápido” y pasó a ser cerrar bien.
Mirando hacia 2026
De cara a 2026, el mercado muestra señales de mayor previsibilidad macro y financiera, aunque todavía con cautela. El capital externo observa con atención, pero exige consistencia y reglas claras antes de acelerar decisiones.
En este escenario, el verdadero diferencial no está en anticiparse, sino en estar preparados: revisar estructuras, supuestos, valuaciones y riesgos antes de que el mercado gane velocidad.
Cuando el capital vuelve, no lo hace a cualquier precio ni bajo cualquier esquema.
Prepararse para decidir
Para dueños y ejecutivos, el desafío actual no es adivinar el momento exacto del próximo ciclo, sino asegurarse de que sus empresas estén en condiciones de aprovecharlo cuando llegue.
En contextos de transición, conversar y preparar decisiones a tiempo suele marcar la diferencia entre reaccionar y decidir.

